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La finca


Dieciocho generaciones, una historia

Desde su construcción en 1856, la finca ha estado profundamente ligada a la historia local y a la familia Cabanyes, una de las más arraigadas del Maresme. Durante dieciocho generaciones, la masía fue su hogar y su legado, pasando de padres a hijos y preservando tradiciones, documentos y recuerdos que hoy forman parte de la identidad del lugar. Su vínculo con la familia marcó no solo la evolución arquitectónica de la casa, sino también su papel en la vida social y cultural de la zona.

Elegancia que trasciende siglos 

Su arquitectura refleja la elegancia del Renacimiento catalán, con muros de piedra que han resistido siglos, amplios ventanales que llenaban de luz las estancias y una composición simétrica propia del periodo. A ello se suman los cuatro torreones que la distinguen, incorporados por privilegio del rey Carlos I tras alojarse en la finca durante una cacería. Estos elementos no solo reforzaron su presencia arquitectónica, sino que también la convirtieron en un símbolo de prestigio y singularidad dentro del paisaje del Maresme.

Autenticidad a través del tiempo

El interior conserva la esencia original de la masía y transmite las vivencias acumuladas a lo largo de los siglos. El inventario patrimonial destaca que aún se mantienen espacios como el tinell de la sala superior, junto con muebles y elementos antiguos de gran valor histórico.

Aun así, algunas dependencias han sido reformadas en distintas etapas, reflejando la evolución natural de la finca sin perder su carácter auténtico.

1856
2026